martes, 2 de septiembre de 2008

La bestia debe morir


Yo siempre leo el resumen del libro ya sea ese que viene en la solapa o en la contraportada, muchas veces después de haber empezado el libro, en el típico paréntesis de: bueno mañana sigo, hoy no leo más pero sin convencimiento total.

En La bestia debe morir me llevo la primera sorpresa el autor Nicholas Blake es un seudónimo de Cecil Day-Lewis poeta, pero más importante padre del actor Daniel Day-Lewis, aunque la información no implique demasiado (tu puedes ser encantador y tu padre un tarugo, o viceversa) yo sonrió, ya que el hijo en cuestión me cae bien, el tema que se hiciera zapatero harto de la farándula y que me recuerde a mi hermano mayor cuando era joven y llevaba el pelo largo me vale, y es que yo a mis hermanos les estimo mucho.

Además y por si fuera poco el libro empieza así: “Voy a matar a un hombre. No sé cómo se llama, ni sé dónde vive, no tengo idea de su aspecto. Pero voy a encontrarlo, y lo mataré”

Entiendo que ya tienes las suficientes ganas de leerlo y te confirmo que es novela negra, cinco estrellas, con una primera parte en formato diario que consigue irremediablemente que devores el libro.

2 comentarios:

José Luís Romero dijo...

…En una ciudad tan populosa y cosmopolita como Barcelona en cualquier lugar hay broncas, en cualquier momento se comenten asaltos o te topas con borrachos al volante. Y la noche es otro país con otro idioma, donde predomina la palabra gruesa, el gesto seco y donde campan a sus anchas los pirados que se dedican a incendiar coches y contenedores para divertirse. A esas horas el peligro y la violencia aumentan exponencialmente, sobre todo en el centro. Por algo Las Ramblas se encuentra en el ranking de las diez calles más peligrosas del mundo…
…Otra cosa era el resto de la Plaza y sus aledaños, donde se movía otro tipo de ambiente. Un batiburrillo de gente de la más baja extracción se daba cita también allí. Los bancos públicos y los suelos estaban ocupados por una variopinta hueste antisocial: gente sin patria ni techo, pedigüeños, camellos, borrachos, drogadictos, liendrosos, feos y los más guarros de Barcelona y otras ciudades europeas se congregaban cada noche entorno al sembrado de terrazas más caras de la Barcelona cosmopolita, una milicia que había renunciado al amansamiento impuesto por el sistema y había asumido el extremismo social como forma de vida…
Extractado de SIEMPRE QUISE BAILAR COMO EL NEGRO DE BONEY M.

http://minovelanegra.blogspot.com/

PULGACROFT dijo...

Apuntado queda, me encantan los libros...