lunes, 27 de enero de 2014

Un comic que huele

Que bonito es la infancia de Alan, siempre he pensado que no todo el mundo puede hacer un comic autobiográfico, simplemente porque no todo el mundo tiene algo interesante que contar, y llega a Alan y me deja con cara de tonto, un tonto sonriente.

El recuerdo de una infancia cotidiana en una interesante California, yo tengo una visión de 5 días en Los Ángeles y no puedo entender que le ven ... pero después de esto si puedo entender que le veían, el encanto, la vida de barrio, los lazos de familia, la fragilidad de la vida, ...

Un relato que avanza con emoción contenida y que te involucra de tal manera que al describir como huelen los naranjos te descubres inspirando mas fuerte, porque sí, este es un tebeo que huele.